Frase de Franz Kafka

Um rabino milagroso, que frequentemente tinha alucinações, mergulhou repentinamente seu rosto nos braços, apoiados sobre a mesa, durante uma dessas conversas e permaneceu assim três horas rodeado de um silêncio geral.

Original: Un rabino milagroso, que tenía a menudo alucinaciones, hundió repentinamente su rostro en los brazos, apoyados sobre la mesa, durante una de esas conversaciones y permaneció así tres horas rodeado de un silencio general.
Fonte: Aforismos, Visiones y Sueños — A Culpa (parte 11)