Frase de Leonardo da Vinci

Passado algum tempo, as rodas das carroças, os pés dos passantes, os cascos ferrados dos cavalos começaram a lhe dar contínuo trabalho, e revolcada na lama e pisoteada, coberta de esterco, dirigia vanamente seu olhar para o lugar de solitária e tranquila paz que havia abandonado.

Original: Pasado algún tiempo, las ruedas de los carros, los pies de los viandantes, las patas herradas de los caballos empezaron a darle continuo trabajo, y revolcada en el fango y pisoteada, cubierta de estiércol, dirigía vanamente su mirada hacia el lugar de solitaria y tranquila paz que había abandonado.
Fonte: Aforismos — Fábulas (parte 3)